Corriendo la última: y fue una fiesta!

Una carrera como es un maratón, si todo va bien, es imperativo que se convierta en una fiesta. Si a eso le unimos que es, hasta el momento, el maratón en el que más he disfrutado, se hace imposible pensar en otra cosa diferente al buen sabor de boca que te deja éste maratón en Valencia.

Fue un fin de semana espectacular por todo. Por la organización tanto en el previo como el durante como el después; por la respuesta ciudadana durante todo el recorrido, siempre animando a todos y cada uno de los corredores; y por el recorrido en si, que aunque hay zonas aburridas se hace de muy buen correr. En resumen, un maratón de 9,5 sobre 10. Si si, hay cosas mejorables, mínimas y mejorables.

En el plano personal pues estoy satisfecho en el 90%, que ya es mucho! Se ha vuelto a repetir la historia. Si en Barcelona 2016 hice 4:20, en Sevilla 2017 hice 4:04 y nueve meses más tarde 3:48. Si os habéis dado cuenta he rebajado en cada maratón 16 minutos respecto a la previa. Estoy convencido de que es un muy buen registro aunque… el reto eran 3:45.

En carrera me encontré muy bien hasta el kilómetro 37. Tiempo estimado de llegada a meta antes de llegar al 37 era de 3:42, o sea, iba «on-time». Pero ahí se vino conmigo el hombre del mazo, el muro de hormigón armado. Aunque quedaban solo 5 kilómetros las piernas no respondían y junto a eso en mi cabeza no paraba de rebotar la palabra maldita de todo corredor «PARA». Paré, bebí un poco, saque fuerzas de algún lado y me puse de nuevo a correr hasta el final. Aunque volví a poder coger algo de ritmo éste no era el mismo al que llevaba previamente con lo que sabia que entre el tiempo perdido en las paradas y que iba más lento de ritmo ese 3:45 (o sub) se me escapaba. Pero no pasa nada.

Sigo reiterando lo mismo que en muchas ocasiones, quizás demasiadas, pero hace pocos años para mi era impensable ni apuntarme a una carrera. Para que os hagáis una idea mi primera cursa con chip fue la Cursa de Nou Barris del 2015! Estoy hablando que esa cursa fue el 17 de mayo de 2015. Dos años y medio más tarde estuve corriendo mi tercer maratón. Para algunos innecesario, para otros un reto, para otros una locura, para otros algo venerable. Para mi, increíble. ¿Quien me iba a decir hace tres años que iba a tener un chip que controlaba los tiempos en carrera? Yo ni sabia que existia eso y me seguia preguntando como hacían el control de tiempos de los corredores. Ahora ya se que hasta hay dorsales que llevan chip!

 

Y después de esto… ¿que?

Pues la verdad, no lo se. Tengo que pensar si sigo con este nivel de entrenos y me sigo apuntando a carreras o en cambio doy un paso al lado y sigo un plan de mantenimiento. De momento mañana haré el primer rodaje después del maratón y calculo que en los próximos días sacaré alguna conclusión. Por la misma razón puede que este sea el último post en este blog o siga escribiendo. Para mi es momento de volver a pensarse las cosas, tanto lo que hago como lo que hago. Y es que un maratón no es «solo» correr 42 kilómetros.

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