Preparando la última, día 98: rodando ligero

Último rodaje en mi ciudad y se suponía que tenía que ir a un ritmo suave. Después de 98 días de entreno exclusivo maratón este ritmo se me ha convertido en el ritmo suave. Muy bien de piernas, de coco y todo. No se si es la preparación, el convencimiento o todo junto pero todo parece estar dispuesto para poder hacer una gran carrera el domingo que viene. Sin dolores, me siento fuerte y estoy con la motivación por las nubes. ¿Que puede ir mal? Nada. Y es que cuando entiendes que el simple hecho de haberme podido entrenar todos estos días de manera seguida (98 días!) a unos ritmos e intensidades nunca probados por mi entiendes que la sencillez de simplemente estar ahí y hacerlo es un privilegio del que estoy inmensamente agradecido.

En esta vida todo es un regalo. Todo está ahí para que lo toques. Cuando entiendes que solo tienes dos obligaciones (y casi solo una) en esta vida, todo lo demás fluye, todo lo demás lo ves como un regalo. Esto se llama ser agradecido con la vida. Y para mi esa es la segunda obligación: estar agradecido. La primera, comer.

Sal a tocar tu sueño.

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