Preparando la última, día 88: inaugurando los rodajes completos de noche

Una de mis mayores motivaciones de salir a correr, cuando no tengo un objetivo claro como puede ser preparar el maratón, es disfrutar del sol abrasando mi piel y calmando mis sentidos. El sol a mi me da algo más que luz con la que poder ver en el plano exterior.

Considero totalmente satisfactorio y casi necesario, después de haber tenido una jornada de trabajo delante de una pantalla desde primeras horas de la mañana hasta la tarde, salir a «respirar» sol. Para mi, salir a correr con el sol dándome en mi cara es la sensación que más revitaliza mi alma. Es como el olor de un buen cafe, el olor y el calor de una estufa de leña, el olor a bosque húmedo despues de la lluvia… sensaciones que impactan directamente a tus sentidos. A mi el sol me da vida: me podría pasar horas simplemente disfrutando de el.

Y ahora es lo que me va a faltar en mis entrenos vespertinos. Pero no importa. El propósito por el que estoy haciendo estos entrenos es mucho mayor que el problema que me pueda crear entrenar en la noche a la luz de la luna. Y estoy agradecido por ello. Simplemente hay que estar agradecido de tener el privilegio de disfrutar tanto de la luna como del sol. Tanto de la lluvia como de la calma.

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