Preparando la última, día 52: paella… y pa mi también kilómetros

Domingo, comer en casa, sinónimo de comida copiosa. Sin ningún remordimiento, que conste. Y es que la paella que ha hecho mi madre hoy, como le he dicho, le ha quedado excelsa. Imposible renunciar a tal placer.

Pero… por alguna razón por la cual no atino a averiguar (puede que fuesen las ganas de respirar el olor tan característico del bosque al día siguiente de lluvia) me propuse hacer el rodaje hasta el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra. Para quien no lo conozca está en la Serralada de Marina dentro del municipio de Badalona. Para mi, hasta hace bien poco, era un lugar desconocido, del que ahora estoy muy contento de conocer. En poco más de 5 kilómetros paso de estar en la ciudad dura de asfalto, farolas y basuras a un lugar rodeado de bosques y edificios con más de 500 años de historia y historias.

No os engañaré. Con el peso pesado de la paella, su vino blanco de rigor y el postre posterior, poco después de la comida, no me podía mover del sofá y de ahí a sentir que llevas un lastre enorme para hacer el rodaje… pues eso.

Pero quería llegar a Sant Jeroni y sentir ese aire fresco por todo mi cuerpo. Oler a tierra mojada. Sentir mis pies pisar la arena. Adentrarme en caminos en los que no ves el cielo porque una gruesa capa de ramas de los arboles te lo impiden. Escuchar pájaros aquí y allí y  como los grillos te van avisando que se acerca la noche. Pasar cerca del monasterio y ver que en alguna estancia hay una pequeña luz. El progreso nos llevó a las ciudades con todas sus comodidades pero pienso que se dejó lo más importante: el sentirse liberado de muchas cosas. Y quizás eso es el perfume de la paz interior.

También quería llegar a Sant Jeroni por tozudez. Hoy me tocaban 90 minutos de rodaje. Siendo un rodaje bastante largo quería que la ruta fuese variada (haciendo valer mi condición de sagitario), no un sube y baja de un recorrido ya conocido. Esos recorridos me los reservo para tiradas controladas de tiempo, o series o cualquier otro entreno con más de un objetivo (p.e., 60 minutos comenzando a tal ritmo y acabando a tal otro).

¿Y porqué por tozudez? Algo importante en una maratón es ponerse pequeñas metas concretas. No es lo mismo decirte «hoy rodaje 90 minutos» que «hoy rodaje 90 minutos subiendo hasta el monasterio». La verdad, entrenar un maratón puede ser realmente aburrido. Entrenando solo en ocasiones nos volvemos monótonos. Siempre los mismos circuitos aunque los entrenos varíen en objetivos de tiempos o kilómetros. Yo mismo me puede la monotonía y me doy cuenta de ello. Tiro muchas veces de monotonía: un día entre semana, tienes el tiempo justo para sacarte el entreno y vas a aquel lugar que conoces más que el cajón de la ropa de invierno (y en invierno, el de ropa de verano) pero cuando puedo, cuando tengo tiempo y el único objetivo es rodar X tiempo o kilómetros me da por innovar. Entonces, haz divertido tu camino al maratón. Ponte metas pequeñas y si puede que sean variadas. Tienes que acabar el maratón preguntándote «¿ya está?» y no diciéndote «por fin, se acabó».

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