Preparando la última, día 33: antes de la tormenta está la calma

Si, lo se, lo estoy escribiendo un poco diferente pero creo que se ajusta a lo que se creia que iba a pasar hoy. Creia.

Hoy me tocaba rodaje largo pero las previsiones del tiempo no acompañaban para nada: tormentas y viendo las imágenes de Navarra donde cayó piedra del tamaño de huevos… había que echarle huevos para salir a ver como llegábamos a casa de mojados: si de sudor o de agua.

También había la opción de quedarse en casa por si llovía, pero de verdad, ¿creéis que es una opción? Yo no lo veo como una opción, lo veo como un saboteador que nuestra mente nos planta para que no lo pasemos mal. Esta reacción estaba muy bien cuando la gente vivia en cuevas o cabañas. Si te pillaba una lluvia en medio del bosque lo podías pasar mal, enfermar y sabias que, con un poco de suerte, allá donde llegases tendrías fuego y quizás algo de ropa seca. Ahora todo esto lo tenemos cubierto, tenemos ducha caliente y ropa seca en casa. Y si nos ponemos enfermos nos podemos recuperar más fácilmente con lo que he comentado.

Aprende a identificar en que se basan las ideas limitantes que tienes en tu cabeza. Puede que alguna de ellas tenga una razón de peso pero otras, cuando vas rascando poco a poco en ellas, verás que se diluyen sus argumentos para no hacer aquello que quieres.

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