Preparando la última, día 30: cada vez más lejos…

En distancia y por lo tanto en kilómetros y es que este domingo dimos por inaugurados los domingos de tirada larga! Ya llevaba un par de domingos que paulatinamente íbamos subiendo el volumen aunque al principio subía el tiempo. Al subir el valor del tiempo no te das cuenta de los kilómetros que acabas haciendo pero ahí están. Este domingo fue el primero en el que se quería llegar a una cifra concreta de kilómetros a un ritmo concreto. Visto en perspectiva es lo mismo que todos los domingos aunque cambiando la referencia se le tiene más respeto. Claro, si hablamos de 1:50 de entreno o 20 kilómetros puede llegar a ser lo mismo… ¿pero que referencia te da más respeto previo? En mi caso, los kilómetros aunque se que, al final, las dos referencias tienen la misma finalidad. Vamos, que estaba más cagado ayer por escuchar «20 kilómetros» que «una hora y cincuenta minutos de entreno».

Pero no siempre salen las cosas como tienes planificado… o salen cosas diferentes. En mi caso eran 20 kilómetros a un ritmo progresivo definido. Pues bien, no lo pude cumplir. En mi deseo de querer encontrar respuestas pues tengo una. La noche anterior apenas dormí. Creo que es la noche que más calor he pasado este verano en una cama y hasta pasadas las tres de la madrugada no pude cerrar los ojos. Apenas dormí 4 horas con lo que esto el cuerpo lo comenzó a notar cuando ya llevaba un buen rato en el lío. Eso y que dentro de tu cabeza, a la que te viene un simple «no puedo» esas dos palabras se magnifican y van rebotando como si el cráneo se hubiese convertido súbitamente en una mesa de billar español. Las bolas no paran hasta que pierden fuerza. Y de eso se trata: no empujarlas para que no sigan rebotando. Pues lo mismo con las palabras: si no quieres una idea dentro tuyo simplemente no lo alimentes.

De todas maneras estoy muy contento porque aunque no se hicieron los tiempos previstos se llegó a la cifra de entreno prevista. Del 0 al 5 me quedo con un 4 de satisfacción general.

 

Sabía que me iba a encontrar con situaciones muy diferentes a las vividas en las preparaciones que tuve para mis dos maratones previos que se celebran a finales de invierno/primavera,  por eso acepté el reto de preparar un maratón en verano. La consigna es aprender siempre.

 

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