Preparando la última, día 13: sube, como sea, pero no te pares

Desde ayer mi trabajo remunerado por cuenta ajena me ha dado un respiro. Una semana de vacaciones para dedicarse a otras cosas, avanzar en algunas y seguir con muchas.

Las vacaciones me gusta plantearlas desde un punto de vista en el que es un periodo en el que puedo dedicarme a mi y a mis cosas. Descansar, leer, disfrutar de una salida del sol sin hora final, escuchar música, ir a aquel lugar que por las varias cosas que hacemos a lo largo del año se nos hace difícil…

Este año he agregado un ítem que está inoculado en cada uno de los periodos, tanto en la época de actividad y la época de vacaciones. Como quizás os podéis imaginar se trata de la vacuna del entreno.

Cuando decidí inscribirme para el maratón de Valencia sabia lo que se me venia encima: unos meses de verano, en los que seguramente tendría días de dedicación personal, que tendría un entreno planificado día si día también. Decidí asumir las consecuencias de aquello que yo escogía, sin rechistar, sin quejarme, con toda la ilusión. Y aunque a veces la vocecita me diga «hoy quédate en casa» o «que vete a tomar una cerveza» todas las veces que aparece le mando callar y que me deje hacer lo que quiero. No permitas que ninguna vocecita te diga lo que tienes que hacer, simplemente hazlo y deja que vayan hablando, que cuando hayan acabado tu ya habrás acabado tu entreno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.