Preparando la última, día 6: acabando más seco que la mojama

Ya sabéis: domingo, carrera o tirada larga. Este domingo, tirada larga. Pero vaya día para tirada larga…

Para comenzar, el día anterior fue movido, acostándome bastante tarde en base a mi planificación del día siguiente. Sabiendo lo que me tocaba de entreno quería descansar lo suficiente y hacer el entreno en las horas que el sol es más benévolo. Bueno, cuando os diga la hora a la que salí, veréis que como estratega soy nefasto, o en lenguaje positivo, algo a mejorar…

Acabé saliendo a las 13:00. Claro, me desperté tarde, comí algo, esperé a hacer la digestión y luego al lío. Nunca el tiempo es perdido y aproveche esas dos horas de la digestión para avanzar en otros temas personales. Uno que se lía más que la pata de un romano…

¿Podría haber salido antes? No, la base de una buena preparación se sustenta en lo que yo considero dos pilares: un buen descanso y una buena alimentación. Necesitaba descansar mínimo siete horas y alimentarme e hidratarme para poder completar el entreno con éxito. Pienso firmemente que si estos dos aspectos los tenemos controlados y cumpliendo unos buenos objetivos lo demás sale rodado.

Y ahora lo otro… mi familia diciéndome que donde voy con este sol, calor, que estoy loco, etc… vaya, aquí estoy escribiendo verdad?

No me pasó nada, o mejor dicho, pasaron cosas geniales. Si hay un componente muy importante en cualquier entreno pensando en un objetivo, que pienso que preparando un maratón se acrecienta, es el de la tenacidad, el de la tozudez, el de saber que cuando exploras tus límites es cuando se mejora, el que vas a hacer tu entreno «peti qui peti»… que ahora eres TU el que sufres la calor, los dolores, la fatiga… y luego TU vas a ser quien va a cruzar esa linea de meta. Deja que hablen, muerde el polvo ahora para luego morder el metal de la gloria. Y cuidado, porque vendrán de todas partes, hasta de tu misma cabeza!

 

Y si, menudo calor, acabé más seco que la mojama. Realmente me planteé hacer la tirada por Can Dragó, por aquello de que hay sombra de los árboles, alguna que otra fuente de agua… pensé que demasiado cómodo todo. Me fui al río, 11 kilómetros de sol y calor, en ocasiones, amenizada con una suave brisa de levante. Quería explorar mis límites con esta calor. Pienso que esto es solo el principio. Es lo que tiene prepararse un maratón que se celebra en noviembre: el entreno lo vas a tener que hacer en verano y estamos en julio. Verás en agosto, cual lagartija al sol.

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