De (re)vuelta!

Casi ochos meses después vuelvo a escribir en mi blog.

Han pasado tantas cosas en estos ocho meses que voy a hacer un pequeño resumen por puntos en el que, poco a poco y punto por punto, dedicaré una entrada para cada uno de ellos.

Después de todos esos momentos, de los cuales hay buenos momentos y de otros en los que se aprende, estoy (re)vuelta. De vuelta a escribir y de revuelta en algunos aspectos que quiero cambiar.

 

Aquí os espero!

Dos meses más tarde no lo dejé…

Por alguna razón que no logro entender, cuando estoy llegando al final de una meta, tengo dos emociones que creo enfrontadas. Por una parte tengo la emoción de querer llegar al final para ver materializado aquello en lo que has estado trabajando los últimos tiempos, el momento de decirte a ti mismo «aquí estoy porque he hecho todo lo que tenía que hacer. Por otra parte tengo la emoción de querer llegar al final… para decirme «por fin, ya está, se acabó».

Os decía «creo enfrontadas» o por lo menos eso es lo que se puede llegar a pensar aunque de todas maneras pienso firmemente que en esta vida todo tiene un principio y un fin. TODO. No se si es porque soy sagitario o es que tengo la mente de lo que yo llamo realidad. Nada de lo que nos rodea es eterno, ni nosotros mismos. Quiero hablaros de esto pero lo haré en otra entrada de manera más extensa.

El caso que ahora os quiero explicar es que han pasado dos meses desde que corrí por las calles de Valencia. Casi os prometí que iba a ser la última. Ahí os mentí porque yo sabia que no iba a ser la última carrera que iba a correr, básicamente, porque ya estaba inscrito en dos posteriores, pero de veras que esas iban a ser las últimas y así se lo comuniqué a mi entorno más cercano.

La cabra (o el sagitario que llevo dentro de mi) comenzó a hacer de las suyas. Por una parte porque me gusta ponerme retos a mi mismo y por otra parte por los buenos resultados, a mi parecer, que conseguí tanto en Valencia como en las dos carreras posteriores.

Y esa cabra tiraflechas mitad caballo mitad hombre se puso un reto. Bajar de 45 minutos en la próxima cursa de Bombers de Barcelona el 22 de abril. Nunca he conseguido bajar de 46 minutos en un 10k en carrera, y aunque creo que la diferencia es poca, creo que es lo suficientemente retadora ya que supone algunas adaptaciones en mi vida comenzando por ajustar mi dieta para conseguir un peso concreto para esa fecha y realizar unos entrenos específicos para cubrir esa distancia en ese tiempo objetivo.

La primera parte, la dieta para conseguir el peso me está costando, no me voy a engañar a mi ni a vosotros. Aunque voy bajando de peso estoy bajando más lentamente de lo que quisiera. Hay que apretar dientes y hacer algunos ajustes.

La segunda parte es la que mejor llevo ya que he conseguido integrarlos en mi día a día de manera bastante eficaz. Uno de los mayores problemas que tuve en la preparación de la maratón fue precisamente el tener que adaptar las jornadas de entreno en todo el batiburrillo de cosas por hacer en el día a día. Es verdad que los entrenos ahora son más cortos y me ha permitido adaptar el entreno en un momento del día que hace que sea la piedra angular de todo mi día. Esto os lo explicaré en otro post, el como el entreno me sirve para varias cosas en mi vida y no solo para mi condición física.

 

La conclusión de todo esto es que no estaba muerto, que estaba de parranda y que me harté de fiesta. Ahora vuelvo a ponerme una meta que dará un cambio en mi vida, que me hace erizar la piel, que me hace palpitar el corazón un poco más rápido. Y sobretodo, lo conseguiré o no pero lo habré intentado. El cementerio está lleno de buenos propósitos que se quedarán allí para siempre. Eso es lo único eterno, lo que no se hace, lo que no se intenta.

 

La última y lo dejo por éste 2017…

Si, si, es real. Ésta mañana me he dicho «la última vez que corro éste 2017». Bueno, vale, si, es un titular un poco ventajista pero… es real, ¿verdad?

Y que decir de éste 2017. Increíble, maravilloso, irrepetible… solo tengo adjetivos positivos. El año se acaba con 2430 kilómetros entre entrenos y cursas, 13 cursas de las cuales dos de 5km, siete de 10km, dos medias maratones y dos maratones.

Para algunos parecerá una pasada, para otros algo normal, asumible. Yo me quedo en el primer grupo. Yo comencé en esto del running un poco «de verdad» a mediados de 2015, éste año comencé con un entrenador simplemente para mejorar tiempos y prepararme de manera seria el maratón de Valencia. Para mi, que hace cosa de tres años no tenía ni una camiseta técnica con la que correr me parece una pasada. La cima, la cúspide, acabar un maratón. Es algo increíble, indescriptible, que no se puede expresar con palabras. Si quieres saber lo que es acabar un maratón, haz un maratón. Simplemente. Y éste año lo he disfrutado por partida doble.

Y en 2018, ¿que? Bueno, tengo que hacer un acto de sinceridad. ¿Realmente alguien se creía que iba a correr el maratón de Valencia y dejarlo? Bueno, yo me lo creí, básicamente, porque así lo estaba proyectando. acabas atrayendo aquello en lo que piensas pero en algún momento indeterminado pensé que esto no podía acabar así. Los grandes tiempos que hice tanto en el 5k de Sant Andreu como en las 24 horas de Can Dragó me hicieron reflexionar que algo había ahí, que había mejorado mucho mi condición física y mi adaptación en la carrera a pie y de veras, ¿merecía la pena echar a perder todo este esfuerzo?

En el 2018 hay otro reto del que os hablaré el año que viene, que supondrá trabajo, mucho trabajo pero que va a ser totalmente genial y satisfactorio.

No podía acabar el año con algo de humor… y si, así he estado escribiendo este post:

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La última y lo dejo por éste 2017…

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Corriendo la última: recopilación y última entrada del Maratón de Valencia 2017

Se ha hecho esperar pero todo llega. Tenía pendiente recopilar material del maratón de Valencia y un evento totalmente inesperado me ha inspirado a dar por finiquitado ya todo lo relativo a mi tercer maratón.

Dicen que lo importante es saber a donde quieres llegar y esto es justamente lo que me pasa con este post. Se que quiero explicar la historia, cerrarla, pero no se por donde comenzar. Y esto me pasa porque tampoco recuerdo cuando fue el momento en el que decidí apuntarme. Recuerdo acabar el maratón de Sevilla y decirme… se acabó, ninguna más pero no recuerdo cuando dije el si. Cada día me sorprende más nuestro cerebro. Tiene una facilidad increíble para recordar momentos negativos pero los positivos es como que desaparecen al cabo de un tiempo. Haciendo un símil informático, lo negativo se graba en el disco duro y lo positivo en alguna memoria intermedia. Aunque no todo está perdido, y uno, a base de repetirse frases, imágenes, ideas… las acaba recordando.

Recuerdo decirme que, esta si, la iba a completar en menos de 4 horas con todo lo que ello conlleva, pagando el precio que hiciese falta (y no hablo de dinero o solo de dinero). Detrás de un gran reto hay un trabajo importante. En el caso que nos ocupa, el completar un maratón, puedes tener un cuerpo más o menos preparado para ello y entonces te va a costar más o menos preparar la competición y completarla a tu deseo pero vas a tener que trabajar duro, de eso no me cabe la menor duda.

En lo relativo a los entrenos lo habéis ido pudiendo leer a lo largo de cada día que he entrenado. He tenido días realmente increíbles y también caídas. Puedo decir que es el maratón en el que me han pasado más cosas durante su preparación. Y lo mejor de todo es que estoy agradecido por todo ello. Un maratón no es solo la carrera en si sino toda la preparación.

Y como un maratón no es solo la carrera (de hecho creo que es lo de menos) sino los entrenos que suponen… he decidido centrarme en carreras de hasta 10 kilómetros por un tiempo. Cuanto tiempo, no lo se, pero por un tiempo sin fecha fin. Nuevos proyectos quiero que venga a mi vida y yo, como todos, tenemos 24 horas al día. No voy a dejar los entrenos, no voy a dejar las carreras pero ahora quiero centrar los esfuerzos en otras cosas y eso supone bajar el volumen de las dos.

Por último quería compartir algunas fotos de las muchas que obtuve de esos días magníficos en Valencia. Aquí las tenéis!

24 horas de Can Dragó con Run4Us: brutal!

Quien espera, desespera, entonces, haz que sea inesperado. Para mi, que soy un aficionado en esto de correr me está funcionando…

Las 24 horas de Can Dragó es para mi aquel evento en el que solo busco una cosa: que con mis piernas se pueda dar visibilidad a la causa por la que participo y por ende, a las demás con las que compartimos pista. Creo que en este evento se compite pero de otra manera. Es bonito poder colgarse una medalla por tu esfuerzo pero más bonito debe ser cuando te la cuelgas y sabes que no lo haces solo por ti sino por lo que colaboras.

Ésta fue mi segunda participación seguida en esta jornada que yo definiría como impresionante. El año pasado fuimos unos amigos que nos apuntamos en un grupo, éste año esos amigos hemos seguido estando pero cada uno con su equipo. Eso significa que hemos crecido en personas que han querido colaborar en, que yo sepa, dos equipos que se han hecho completos cuando el año pasado éramos unos pocos amigos reubicados en un grupo ya formado. La experiencia es totalmente genial. Hemos tenido nuestra propia carpa con nuestra propia mesa y nuestro propio avituallamiento, nuestro propio equipo de apoyo, nuestras mantas, etc…

Yo corrí por 40 minutos con el equipo Run4Us. Realmente me tocaba una hora pero debido a que Ariadna tiene algunas dolencias y no podía correr una hora entera pues decidimos partir mi hora, yo haciendo 40 minutos y ella 20. Ella tenia la motivación de correr un rato para la causa y yo quería ayudarla en ello. Fue genial de hecho. Porque todo siempre puede ser mejor de lo esperado.

Han sido mis 40 minutos más rápidos en toda mi historia de corredor aficionado. Los números hablan por si solos:

Si, me faltan 400 metros para llegar al 10k y establecer una super marca impensable no tanto tiempo atrás dejando el crono cercano a los 43 minutos. Mi anterior marca en 10k en Correbarri fue de 46 rozando el 47.

 Una jornada de la que estoy totalmente satisfecho, primero por participar con Run4Us dando difusión de su causa y organizando todo para que los participantes nos encontrásemos los más cómodos posible. Lo segundo, por los 20 minutos que se marcó Ariadna que le sirvieron para creer en que puede, que poco a poco y el año que viene correrá una hora entera (o más!) y por último por mi gran carrera. A mi también me sirve para creer, que estoy muy cerca de obtener grandes resultados en otras carreras. Ahora conozco la táctica y las piernas responde a ella. Me dicen que prometen dar guerra y le vamos a dejar cumplir sus promesas.

Esta vez no tengo ninguna foto realmente buena para poder ilustrar. De noche se hace complicado hacer fotos y claro, como iba tan rápido era complicado pillarme… 🙂

La primera después de la última: 5k Sant Andreu

Tienes una resaca, te juras dejarlo, pasan unas semanas y dices, va, pero solo una. Hablo de carreras, claro.

Esta vez corría en casa, en las calles que tantas veces he recorrido caminando. Es un gustazo éste recorrido y creo que se va a convertir en una de esas cursas fijas en mi calendario. Es el segundo año que la corro, siguen manteniendo recorrido y servicios al corredor. Éste año la ambulancia llegó a la hora y pudimos salir a la hora planificada. En las dos ediciones anteriores se demoró por una hora, retrasando la salida ese tiempo.

 

En lo que respeta a la carrera en si puedo estar muy satisfecho por el tiempo y las sensaciones. Venía de acabar un maratón, en el que la preparación fue especialmente dura, y estaba mentalmente destruido. Las semanas previas tampoco había entrenado lo planificado. Bastante trabajo acumulado para después del maratón y alguna que otra celebración dejaron mi calendario más lleno que una pantalla del Tetris en la que estás al borde de la muerte. Y si, es literal porque utilizo mucho el calendario y además con colores.

Todo y esto hice MMP en 5k en carrera, 22:25. De veras que fue algo totalmente inesperado ya que esta cursa me la había tomado como disfrute. Competir, si, pero sin ninguna intención de ir a por una marca concreta. Correr y disfrutar. También ayudó y mucho que durante toda la cursa estuve acompañado de un buen amigo que fue tirando de mi. Al ir sin un objetivo claro simplemente iba a correr. El tiró, yo me agregué y el resultado ya lo veis.

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La primera después de la última: 5k Sant Andreu

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Y ésta fue la primera después de la última. Habrá alguna más después de la primera después de la última, no os preocupéis 🙂

 

Después de la última: desde la medalla hasta el principio…

Ya han pasado algo más de dos semanas desde que corrí unos cuantos kilómetros por las calles de Valencia. Tiempo para digerir el camino que he caminado desde que decidí inscribirme hasta que crucé la meta y para ingerir alguna que otra cerveza.

Durante estas dos semanas he tenido bastante sensaciones enfrentadas entre ellas y ellas me estaban arrastrando todo el rato a mi como ángel y demonio.

Es innegable y de total orgullo todo el camino realizado desde el momento de la inscripción hasta que tuve la medalla colgando de mi cuello. Ha sido un camino que no ha sido fácil, con entrenos realmente duros, de dos horas al día por seis días de la semana. A veces he tenido que hacer autenticas peripecias para poder cuadrar mis quehaceres diarios con los entrenos y es que además de prepararme un maratón he trabajado, estudiado y todas las cosas del día a día. Además de corredor aficionado soy trabajador, estudiante… y persona! (corredores profesionales, vosotros también sois personas aunque a veces piense que venís de otro planeta).

Y ahí es donde me ha venido el ying y el yang, la cal y la arena, el ángel y el demonio. Se te hace difícil definir lo bueno y lo malo, si es que hay de una cosa u otra.

Haciendo una recopilación de momentos desde la medalla en mi cuello hasta el día 1 de entreno podría decir con bastante acierto que la mayoría de momentos fueron de alegría al ver como yo mismo me superaba y que estaba rodeado de personas que me han apoyado y confiado en mi desde el minuto uno. Eso a nivel general. A nivel detalle recuerdo momentos no tan buenos, contando cuatro en todo el proceso de entrenarme para el maratón.

Como aquel día que haciendo fartleks en la montaña me encontré una piedra en el camino (y nunca mejor dicho) que hizo que yo me fuese al suelo. Resultado: tobillo doblado, rasguños en las rodillas y brazos, golpe en la cabeza… me hicieron falta un par de semanas para volver a estar a tono de nuevo.

Otro momento fue cuando una silla que utilizaba en casa se partió, literalmente, en dos, y claro, cuando yo estaba sentado en ella. Resultado: un morado en la pierna derecha que poniendo mi mano con la palma abierta no lo conseguía cubrir. Seguí entrenando pero el morado pasó a ser doloroso y me tuve que parar. En ese momento mi doctor me dijo que valorara parar por un tiempo o hasta dejar la preparación. Le hice caso, paré un par de semanas y cuando me comencé a encontrar más o menos bien, vuelta al lío. Estoy seguro que mi doctor me habría dicho que estaba loco ya que el morado seguía estando pero escuché mi cuerpo y me dije «vamos!».

Luego de esto, quizás por apoyar mal o que se yo, se me comenzó a cargar el talón del pie de la pierna derecha (fue en la izquierda donde tuve el morado). Lo achaqué a que como tenía un poco de molestia en la otra pierna, pues claro, esta se me carga más de lo normal. Pues bueno, ahí sigue la molestia en forma de que cada vez que compito o caliento 20 minutos o no tiro. Creo que le llaman bursitis pero de verdad, ni lo he preguntado. Me pilló en un momento que o seguía con el plan aunque fuese haciendo oídos sordos a mi cuerpo o paraba definitivamente. El 19 de noviembre se iba acercando y no tenia mucho margen de maniobra. Ahora ya sabéis que opción escogí. Seguí echando monedas cuando en la pantalla asomaba el «game over».

Pero curiosamente estos tres escollos, con sus particularidades y dificultades no fueron los más difíciles de superar. El cuarto escollo a superar fue mi cabeza.

Hay días en los que acababa el entreno totalmente agotado, preguntándome cosas como «todo esto vale la pena?» «para que acabar hecho una piltrafa en los entrenos si voy a acabar igual aunque sea con un tiempo diferente» y así hasta el infinito. Noches en las que llegaba a casa con las piernas totalmente adoloridas, acostándome en la cama y no conciliar el sueño hasta pasado un buen rato por el dolor en las piernas debido a la intensidad de los entrenos. Tener pensamientos negativos y dolores es como una bola de nieve bajando por una montaña. Todo comienza con un copo pero acaba siendo una bola que arrastra todo lo que se ponga por delante. Llegó un punto que pensé en abandonar, en pensar que no valía la pena todo el tiempo que estaba invirtiendo y los dolores que estaba teniendo. Y todo esto a más o menos a menos de mes y medio para la fecha. Pero necesitaba superar esto. Si pude superar o capear de alguna manera unos problemas físicos como podía ser que un pensamiento limitante me acabase haciendo morder el polvo. Necesitaba una estrategia, algo que mi hiciese salir de la espiral en la que estaba inmerso y me iba absorbiendo cada vez más. La estrategia fue la siguiente:

Esto que veis es lo primero que veía cuando me despertaba por la mañana. Lo tenía colgado de manera que nada más abrir los ojos por la mañana lo leía. Y claro, también cuando me iba a dormir, esas noches que me iba a la cama con las piernas con dolores, lo leía. Cuando me despertaba en la noche con dolor, lo leía. Cuando hacía la siesta, lo leía. Aunque fuese algo muy sencillo reunía varias cosas que me daban motivos para no decaer: una meta concreta (3h45m), en un lugar concreto (Maratón de Valencia) con una motivación concreta (Run4Us). Esto, que parece tan sencillo, es lo que me daba aire en los momentos que no lo tenia, felicidad cuando ésta decidió quedarse fuera de mi, visión cuando se fundieron las luces, dirección cuando el volante dejó de actuar.

Esta simple combinación fue mi gel recuperador cada noche después de cada entreno y mi sol en los ojos cada mañana.

Y lo siguiente que viene ya lo conocéis.

 

Corriendo la última: y fue una fiesta!

Una carrera como es un maratón, si todo va bien, es imperativo que se convierta en una fiesta. Si a eso le unimos que es, hasta el momento, el maratón en el que más he disfrutado, se hace imposible pensar en otra cosa diferente al buen sabor de boca que te deja éste maratón en Valencia.

Fue un fin de semana espectacular por todo. Por la organización tanto en el previo como el durante como el después; por la respuesta ciudadana durante todo el recorrido, siempre animando a todos y cada uno de los corredores; y por el recorrido en si, que aunque hay zonas aburridas se hace de muy buen correr. En resumen, un maratón de 9,5 sobre 10. Si si, hay cosas mejorables, mínimas y mejorables.

En el plano personal pues estoy satisfecho en el 90%, que ya es mucho! Se ha vuelto a repetir la historia. Si en Barcelona 2016 hice 4:20, en Sevilla 2017 hice 4:04 y nueve meses más tarde 3:48. Si os habéis dado cuenta he rebajado en cada maratón 16 minutos respecto a la previa. Estoy convencido de que es un muy buen registro aunque… el reto eran 3:45.

En carrera me encontré muy bien hasta el kilómetro 37. Tiempo estimado de llegada a meta antes de llegar al 37 era de 3:42, o sea, iba «on-time». Pero ahí se vino conmigo el hombre del mazo, el muro de hormigón armado. Aunque quedaban solo 5 kilómetros las piernas no respondían y junto a eso en mi cabeza no paraba de rebotar la palabra maldita de todo corredor «PARA». Paré, bebí un poco, saque fuerzas de algún lado y me puse de nuevo a correr hasta el final. Aunque volví a poder coger algo de ritmo éste no era el mismo al que llevaba previamente con lo que sabia que entre el tiempo perdido en las paradas y que iba más lento de ritmo ese 3:45 (o sub) se me escapaba. Pero no pasa nada.

Sigo reiterando lo mismo que en muchas ocasiones, quizás demasiadas, pero hace pocos años para mi era impensable ni apuntarme a una carrera. Para que os hagáis una idea mi primera cursa con chip fue la Cursa de Nou Barris del 2015! Estoy hablando que esa cursa fue el 17 de mayo de 2015. Dos años y medio más tarde estuve corriendo mi tercer maratón. Para algunos innecesario, para otros un reto, para otros una locura, para otros algo venerable. Para mi, increíble. ¿Quien me iba a decir hace tres años que iba a tener un chip que controlaba los tiempos en carrera? Yo ni sabia que existia eso y me seguia preguntando como hacían el control de tiempos de los corredores. Ahora ya se que hasta hay dorsales que llevan chip!

 

Y después de esto… ¿que?

Pues la verdad, no lo se. Tengo que pensar si sigo con este nivel de entrenos y me sigo apuntando a carreras o en cambio doy un paso al lado y sigo un plan de mantenimiento. De momento mañana haré el primer rodaje después del maratón y calculo que en los próximos días sacaré alguna conclusión. Por la misma razón puede que este sea el último post en este blog o siga escribiendo. Para mi es momento de volver a pensarse las cosas, tanto lo que hago como lo que hago. Y es que un maratón no es «solo» correr 42 kilómetros.

Preparando la última, día 102: activación, puesta a punto y recogida de dorsal

Último entreno antes de la carrera de mañana. Un poco de rodaje y unas rectas, todo en ayunas. Última comprobación general. Todo en orden, todo listo, vamos a lío!

También hoy hemos recogido el dorsal. Eso también es calentamiento aunque de otro tipo.

Y ahora me voy a dormir convencido de que mañana será un gran día. Sin duda.

Preparando la última, día 100: centenario en Valencia!

La casualidad o la causalidad ha hecho que el entreno número 100 sea en Valencia. Os juro por mis Nike Vomero 10 que no estaba preparado!

Me habían hablado muy bien de los jardines del Turia y lo que he visto hoy es el paraíso runnero! Carril runner, marcas de distancias, fuentes a lo largo del recorrido, zonas de ejercicios… tienen una maratón de oro con todos los honores y derechos. Lástima que lo tengo a más de tres horas en tren sino me venía cada tarde! Y no, no me vale cambiar Barcelona por Valencia. Barcelona no la cambio por algo así, que muchos tenemos el privilegio de un parque fluvial también muy digno pero este parque es de nota muy alta.

Hoy han sido 60′ sin forzar, reconociendo Valencia en modo running, respirando su aire y hablando con otros runners que van a correr el maratón.

Hoy además del entreno de Strava os dejo algúnas fotos que he colgado en mi Instagram.